Dos Rombos nº 47 | Día Mundial Contra el SIDA | Entrevista Borja Rodríguez


La fuerza de la naturaleza humana hace que, en determinadas circunstancias, modifique ciertos aspectos de nuestro cuerpo y nuestra sexualidad para afrontar ciertas situaciones y momentos de nuestras vidas. De este modo, el pene humano puede agrandar su tamaño hasta cinco veces y mantenerse erecto durante toda una actividad sexual. Igualmente el clítoris. Que no solo modifica su anatomía, sino que además es el único órgano que la naturaleza ha creado específicamente para disfrutar plenamente del sexo. También tenemos, por ejemplo, un maravilloso sistema de lubricación que nos ayuda a reducir posibles dolores y prolongar el tiempo en las relaciones sexuales. 


Claro está que, a veces, la naturaleza no da a basto para compensar nuestras necesidades, y necesitamos ayuda externa para cubrir otros aspectos y complementar lo que ya tenemos. Esto ocurre por varios motivos. Es decir, muchas personas necesitan en algún momento de sus vidas recurrir a la cirugía para solucionar problemas en sus genitales que le impiden llevar a cabo una vida sexual normal; pueden recurrir a esto por estética simplemente o quizás para aumentar el placer propio o de su pareja. 


Lo verdaderamente importante cuando recurrimos a prácticas quirúrgicas o a algún tipo de piercing, es que nos ayude a mejorar nuestra salud sexual y algo tan crucial como mejorar nuestra autoestima. Y la autoestima, perteneciente al fuero interno de cada persona, no tiene que verse favorecida por lo mismo en todas las personas, sino que son numerosos y complejos los factores que ayudan a mejorarla. Hoy, en Dos Rombos, veremos cómo la medicina y la cultura popular pueden ayudarnos a mejorar nuestras relaciones sexuales.

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